miércoles, 28 de marzo de 2012

CREEPY PASTA: El suicidio de calamardo. (Opinión del autor de este blog)

ATENCIÓN: El contenido de la siguiente entrada, primero que todo, es solo un comentario personal de lo que he leído. Y si lo hice, pues no lo leí entero, menos vi el vídeo con la indiferente voz de loquendo.
Si uds son valientes y no se aterran con nada pues entonces apreciense a ustedes como personas valientes o indiferentes.
El link del artículo que semi-leí estará abajo de mi comentario.

Pues, como toda buena entrada también la original tenía una advertencia como la que puse yo, y el autor del blog a mostrar a continuación escribió que el autor original ha usado un léxico aterrador que va creciendo de forma gradual, además que era un relato tan macabro que él o ella tampoco se animaba a ver el vídeo que aparecerá el final del link de su blog.
Lo más curioso es que antes de encontrar este creepy pasta, estaba hablando con un amigo sobre los relatos de terror y él dijo: "Aún que hayan cosas en las que es "cuáticas" (pesadas, demasiado para uno en este contexto) meterce o averiguar". Lo que me da más miedo aún.

Link del artículo leído (va en dos partes): http://creepypastas.com/el-suicidio-de-calamardo.html

martes, 27 de marzo de 2012

Mi compañera de cuarto.

ATENCIÓN: El siguiente vídeo contiene Screamy, flash, susto, etc. Quiere decir un grito y un rostro horrendo que aparece en el clímax del suspenso. Si eres sensible a ese tipo de contenido te recomiendo sólo leer las historias de este blog. Gracias.

Este es un vídeo que encontré muy interesante y me llamó muchísimo la atención.
Se trata de un encargo que se le hizo a rin, una chica que camino a casa es encontrada por una de sus amigas antes de haberse graduado de la secundaria.
Miki, la chica que encuentra a rin, le pide ayuda con respecto a una imagen que aparece por la noche en su habitación. Cree que delira al no sabe con exactitud si es un fantasma de verdad o solo un mal sueño, entonces rin se queda a dormir con miki para averiguar este extraño suceso basado en hechos reales en Japón.



Disfruten de este relato de una joven estudiante japonesa y recuerden, si un amigo que no ven desde hace mucho les pide ayuda con un fantasma, reaccionen apropiada mente. O tal vez termine con problemas mentales como la pequeña miki.

lunes, 26 de marzo de 2012

El señor bocón.

Durante mi niñez, mi familia era como una gota de agua en un gran rio; Nunca permanecíamos en un solo lugar por mucho tiempo. Nos mudamos a Rhode Island cuando tenía 8 años, y permanecimos ahí hasta que fui a la Universidad en Colorado Springs. La mayoría de mis memorias son de cuando vivía en Rhode Island, pero hay fragmentos en mi mente de los muchos hogares en los que habite, cuando era mucho más joven.

La mayoría de estas memorias son poco claras y sin sentido – Como el perseguir a otro niño en el patio de una casa en Carolina del Norte, intentar construir una balsa detrás de un departamento en el que viví en Pennsylvania, y cosas como esas. Pero hay un puñado de memorias que permanecen tan claras como el vidrio, como si hubiesen ocurrido ayer.

Vivíamos en una casa en las afueras de la bulliciosa ciudad de New Vineyard, Maine. Era una casa grande, en especial para una familia de tres. Había una serie de cuartos que estaban totalmente desocupados, a los cuales no entre durante el tiempo en el que viví en esa casa. Supongo que era un desperdicio de espacio, pero era lo único que pudo rentar mi papa que le quedar cerca de su trabajo. Recuerdo que, en el día después de mi cumple años, tuve una fiebre tremenda. El doctor dijo que tenía Mononucleosis lo que, para mí, significaba mas fiebre y no poder salir a jugar por al menos, tres semanas. Era un momento terrible para estar atado a la cama; Estábamos empacando para mudarnos a Pennsylvania, y la mayoría de mis cosas ya estaban dentro de cajas, dejando mi cuarto casi vacío. Mi mama me traía agua mineral y libros varias veces al día, los cuales servían como único entretenimiento durante estas semanas.

No recuerdo exactamente como conocí al Sr. Bocón. Creo que fue una semana después de que diagnosticaron la Mono. Mi primera memoria de la pequeña creatura fue de cuando le pregunte su nombre. Me dijo que lo llamara Sr. Bocón, porque tenía una boca enorme. De hecho, ahora que lo pienso, todo en su cara era enorme en comparación a su cuerpo- Su cabeza, sus ojos, sus arrugadas orejas-. Pero su boca, sin duda era lo mas grande. Te pareces a un Furby”, le dije mientras miraba uno de mis libros.

El Sr. Bocón se detuvo y me miro extrañado. “Furby? Que es un Furby?” – Me pregunto.

“Tu sabes… El juguete peludo con orejas enormes, lo puedes acariciar y alimentar, casi como una mascota real.”

“Oh!.. Tu no necesitas uno de esos. No es lo mismo que tener un amigo real”.

Recuerdo que el Sr. Bocón se desaparecía cada vez que mi mama iba a mi cuarto a revisarme. Se ocultaba bajo mi cama y me decía: “No quiero que tus papas me vean, tengo miedo de que ya no nos dejen jugar juntos”.

No hicimos mucho durante los primeros días. El Sr. Bocón, solo veía mis libros, fascinado con las imágenes e historias. Por ahí del tercer o cuarta noches desde que lo conocí, me despertó con una gran sonrisa en su rostro. “Vamos a jugar un nuevo juego”, me dijo. “Pero tenemos que esperar hasta después de que tu mama venga, porque es un juego secreto”.

Después de que mi mama me trajera mas libros y refresco, a la hora de siempre, el Sr. Bocón se deslizo desde debajo de la cama y tomo mi mano. “Tenemos que ir al cuarto que esta al final del pasillo”, me dijo. Me negué al principio, pero el Sr. Bocón, insistió hasta que cedí.

El cuarto en cuestión, no tenía ni muebles ni tapiz. Lo único que lo distinguía era una ventana del lado opuesto a la puerta. El Sr. Bocón corrió a través del cuarto, y le dio un firme empujón a la ventana, dejándola un poco abierta. Entonces, el, me insistió en que mirara hacia el piso, afuera.

Aunque estábamos en el segundo piso de la casa, la caída era más alta debido a que estábamos en una colina. “Me gusta jugar a fingir aquí”, me explico el Sr. Bocón. “Finjo que hay un suave y enorme trampolín allá abajo, y brinco. Si lo crees con todas tus fuerzas, vas a ver qué rebotas hasta acá arriba, como una pelota. Quiero que lo intentes!”

“Es muy alto”, le dije.

“Pero eso es lo divertido! No sería tan divertido si fuera una caída corta. De ser así, mejor si rebotaras en un trampolín real!”

Recuerdo haber jugado con la idea; Dejarme caer en el fresco aire, y rebotar en algo que mis ojos no podían ver. Pero el realista en mi, prevaleció. “Quizas en otra ocasion”, le dije. “No se si tenga tanta imaginacion. Podria lastimarme”.

La cara del Sr. Bocón se contorsiono con un gruñido, pero solo por un momento. Decepcionado, se metió debajo de mi cama, donde estuvo quieto el resto del día.

La mañana siguiente el Sr. Bocón llego con una pequeña caja. “Quiero enseñarte malabares”, me dijo. “Aquí hay algunas cosas que puedes usar como practica, antes de que te de tu primera lección”.

Mire la caja; Estaba llena de cuchillos. “Mis papas me mataran!”, le grite horrificado de que el Sr. Bocón había traído cuchillos a mi cuarto- Objetos que mis papas no me dejarían tocar nunca!

El Sr. Bocon gruño. “Es divertido jugar con esto. Quiero que lo intentes”.

Aleje la caja de mi. “No puedo. Me regeñaran. Los cuchillos no son seguros para aventarse”.

Las cejas del Sr. Bocón se cerraron, molesto. Tomo la caja con los cuchillos, y se metió debajo de la cama, otra vez durante todo el día. Me empezaba a preguntar que tan seguido se la pasaba debajo de mi.

Desde ese entonces, empecé a tener problemas para dormir. El Sr. Bocón, me despertaba en la noche diciéndome que había puesto un trampolín real debajo la ventana, uno enorme que no podía ver en la obscuridad. Siempre me negué y trataba de volver a dormir, pero el Sr. Bocón persistía. Algunas veces, se quedaba a mi lado hasta el amanecer, animándome a saltar.

Ya no era tan divertido jugar con él.

Una mañana, mi mama fue hacia mi cuarto, y me dijo que tenía permiso de ir a caminar afuera. Pensaba que el aire fresco sería bueno para mí, especialmente después de estar confinado a mi cuarto por tanto tiempo. Con emoción, corrí hacia el patio, esperando poder sentir el sol en mi cara.

El Sr. Bocón me estaba esperando. “Hay algo que quiero que veas”, me dijo. Debí darle una mirada fea, porque entonces me dijo: “Es seguro, no pasa nada, te lo prometo”.

Lo seguí hasta un viejo camino que corría a través de los bosques detrás de mi casa. “Este es un camino importante”, me explico. “Tengo muchísimos amiguitos de tu edad. Cuando estubieron listos, lo lleve por este camino. A un lugar especial. Todavía no estás listo, pero algún día, espero, lo estarás”.

Regrese a mi casa preguntándome, que tipo de lugar existía más allá de aquel camino.

Aproximadamente dos semanas después de conocer al Sr. Bocón, empacaron la última carga de cajas en el camión de mudanzas. Me fui adelante con mi papa, en un largo recorrido hacia Pennsylvania. Había considerado en decirle al Sr. Bocón que me iba, pero aun teniendo 5 años, sospechaba mucho de las intenciones de la creatura, a pesar de lo que me decía. Fue por esta razón que decidí no mencionar nada de mi mudanza.

Eran la 4:00 am cuando mi papa y yo estábamos en el camión. Mi papa esperaba llegar a Pennsylvania para la hora de la comida al día siguiente, con ayuda de una larga dotación de café y bebidas energéticas. Recuerdo que se parecía mas a un tipo que estaba a punto de correr una maratón, que un tipo que se la pasaría sentado por un par de días.

“Muy temprano para ti, verdad?”

Afirme con mi cabeza, mientras la ponía en la ventana, esperando dormir un poco antes de que saliera el sol. Sentí la mano de mi papa en mi hombro. “Esta será la última mudanza, lo prometo. Sé que es difícil para ti, especialmente estando con esa enfermedad. Una vez que obtenga mi promoción, podremos quedarnos en un solo lugar, y hacer amigos”.

Cuando el camión comenzó a moverse, vi la silueta del Sr. Bocón en la ventana de mi cuarto. Parado, inmóvil, se despidió lastimosamente con su mano. No me despedí. Años después, regrese a New Vineyard. El terreno donde se encontraba mi casa estaba vacío, a excepción de los cimientos. Resulta que la casa se quemo algunos años después de que yo y mi familia nos fuimos. Por curiosidad, busque el camino que el Sr. Bocón me enseño, y al encontrarlo, decidí seguirlo. Una parte de mi esperaba que el Sr. Bocón saltara sobre mí de repente, y me espantara dándome un infarto, pero tenía la sensación de que el Sr. Bocón, ya no se encontraba en ese lugar, como si de alguna manera el estuviese atado a la casa que ya no existe,

El camino llevaba a uno de los cementerios de New Vineyard

domingo, 25 de marzo de 2012

El escalofriante Déjà Vu de la tumba de Donna Mc Luhan.

En lo que respecta a la palabra "Déjà Vu", de origen francés, sabemos que es sentir que una situación frente a nosotros ya ha "pasado" antes, pero mientras más tratamos de recordarla más fácil es olvidar la.
Según el diccionario "Déjà Vu" significa: "Ya visto". Y es de eso, precisamente, de lo que este relato de trata, de que el nombre está excelente mente puesto...

En 1995 Donna Mc Luhan, una mujer de Nueva Jersey, le escribió al para sicólogo D. Scott Rogo sobre un viaje que realizó por la autopista de peaje en esa localidad.
Mientras iba en su auto, con una amiga, el paisaje que veía le resultaba extrañamente familiar y Donna hablando con su amiga le dijo: "Nunca he estado aquí, pero creo que dos kilómetros más abajo hay una casa en la he vivido. La casa es blanca y de dos pisos. Tiene una escalera para entrar y el en patio unos siniestros árboles."
Luego de los 2 kilómetros llegaron a ver la casa que ella describió. Y era exactamente a como Donna la había descrito.






"Tenía la impresión de haber vivido allí, como a los 6 años. Recuerdo como me sentaba en el porche con mi abuela y luego me balanceaba en el columpio cerca del porche."
Los recuerdos abrumaron a la mujer, pero al mismo tiempo se llenó de intriga al recordar a alguien que nunca había visto en su vida.

Donna le había dicho a su amiga que hallarían un pequeño poblado donde estaba la casa, al pasar la siguiente curva. Cuando las mujeres vieron que el poblado y la casa no eran inventados por Donna se sintieron intrigadas, la amiga de Donna un poco asustada.
Donna había reconocido inmediata mente su casa de dos pisos, cerrada y ruidosa pero aún ahí. Aunque el columpio del porche ya no estaba. Recordó también que había caminado dos manzanas calle abajo hasta un drugstore, donde años atrás había un mostrador de mármol blanco, y había pedido una limonada.

Cuando ambas mujeres salieron del poblado Donna tuvo otra experiencia de Déjà Vu aún más fuerte e interesante.

"A unos cuantos metros de aquí hay una pequeña colina con un cementerio en ella. Allí es donde me eterraron..."

El cementerio estaba allí.Y ya presa del pánico y el terror de la experiencia, la amiga de Donna se negó a seguir indagando en el pasado de su amiga, bajar del auto y buscar la tumba.

jueves, 22 de marzo de 2012

No solo los perros lamen la mano...

Era una niña de 9 años, hija única de padres de gran influencia en la política local; esta niña tenía todo lo que hubiese querido y deseado una niña normal con buena educación, pero con una soledad incomparable. Sus padres solían salir a fiestas de caridad y reuniones del ámbito político, y la dejaban sola.
Todo cambió cuando un día que le compraron un cachorro de raza grande, así cuidaría a la pequeña cuando creciera. Pasaron los años y la niña y el perro se volvieron inseparables, hasta que una noche, como cualquier otra, los padres fueron a despedirse de la niña; el perro, ya acostumbrado a dormir con la niña, se postraba abajo de la cama y ambos descansaban.

Los padres se fueron y pronto la niña se sumió en un sueño profundo, ya aproximadamente como a las 2:30 de la madrugada, un fuerte ruido la despertó, eran como rasguños leves y luego más fuertes. Entonces, temerosa, bajó la mano para que el perro la lamiese (era como un código entre ella y el perro) y lo hizo y entonces ella se tranquilizó y durmió otra vez.
Cuando ella se despertó por la mañana descubrió algo espantoso: En el espejo del tocador había algo escrito con letras rojas, era sangre que decía así: "No solo los perros lamen la mano...". Entonces dio un grito de terror al ver a su perro crucificado en el suelo de su habitación.

Se dice que cuando los padres la encontraron ella no hablaba de otra cosa más que de "¿quién me lamió?" y decía el nombre de su perro, se volvió loca y hasta la fecha está en un manicomio. En cuanto a sus padres, tratando de olvidar lo que hallaron en el cuarto y a su hija, se fueron al extranjero.

Y la incógnita más grande es: según los que fueron a investigar al cuarto de la niña, el perro ya estaba muerto, es decir crucificado en el suelo, desde hace horas. ¿Quién le lamió la mano a la niña debajo de la cama?